Más allá de las ciudades: cómo Airbnb puede revitalizar las zonas rurales

Airbnb democratiza el turismo y brinda oportunidades económicas a zonas que habitualmente no se han beneficiado de esta actividad. Dado que los anfitriones se quedan con el 97% del precio del alojamiento, y que una media del 42% del gasto de los huéspedes se realiza en las zonas en las que se hospedan, el impacto económico del home sharing (los hogares compartidos) puede ser significativo para las zonas que no son destinos turísticos típicos.

Nuestro trabajo con las ciudades ha recibido mucha atención, pero nuestro crecimiento más allá de las ciudades -incluidos los 11 países analizados en este estudio- está superando al crecimiento en las ciudades, a medida que trabajamos con los gobiernos locales para impulsar la revitalización de las zonas rurales. El home sharing permite a los municipios acoger más visitantes sin tener que invertir en una oferta de alojamiento permanente.

1.000 millones Ingresos de los anfitriones de zonas rurales en 2016 en los 11 países analizados

8,5 millones Viajeros que se hospedaron en alojamientos rurales en 2016 en los 11 países analizados

España

El interior de España refleja muchas de las tendencias que afligen a las zonas rurales en todo el mundo: muchos trabajos son reemplazados por la automatización y escasean las oportunidades económicas para que los jóvenes y las familias puedan permanecer en estas zonas. Muchos tienen que desplazarse hacia las ciudades para buscar empleo y dejan atrás una población envejecida y en riesgo de exclusión social.

  • Dos de cada 10 municipios españoles tienen menos de 100 residentes empadronados.
  • En España hay más de 3 millones de viviendas vacías.
  • Los anfitriones de zonas rurales ingresaron 40,9 millones de euros en 2016 (un 102% más).
  • El número de viajeros que se han hospedado en alojamientos rurales a través de Airbnb han aumentado un 110%.

España cuenta con una de las comunidades rurales más pequeñas de Airbnb, pero su crecimiento ha sido constante: el número de alojamientos rurales en Airbnb se han incrementado un 63%. La mayoría de los anfitriones de zonas rurales (54%) son mujeres y la edad media de los anfitriones es de 46 años, mientras que en la ciudad es de 43 años.

Las instituciones españolas han convertido en su prioridad desarrollar políticas públicas que den incentivos económicos a los jóvenes para regresar a las zonas rurales y ayudar a las personas mayores que aún viven allí. Los municipios rurales tienen recursos limitados para promocionarse como destino, y las herramientas digitales y las plataformas de economía colaborativa pueden ampliar el impacto de las políticas públicas.

Como ilustra la experiencia de Francesc, el home sharing puede proporcionar ingresos estables allá donde las oportunidades económicas escasean, a la vez que ayudan a llevar el turismo a destinos que tratan de posicionarse para atraer viajeros de todo el mundo.

Durante este año, Airbnb colaborará con nuestra comunidad de anfitriones, otras plataformas digitales y de economía colaborativa, instituciones y municipios rurales para impulsar el desarrollo y la promoción de destinos rurales innovadores. El “Lab de Destinos Rurales” ayudará a dar respuestas inteligentes a los desafíos que afrontan las zonas rurales en España.

Francesc, Palma de Mallorca

Francesc es un diseñador web freelance que decidió dejar la ciudad para irse a vivir al campo. Ahora reside en las afueras de Palma de Mallorca y acoge a viajeros a través de Airbnb.

Airbnb le abrió las puertas de una oportunidad alternativa. Hace tres años, Francesc estaba viviendo en Berlín y allí descubrió el mundo de la vida sostenible. Decidió volver a su isla natal de Mallorca y crear su propio oasis. Su referente en el mundo rural es su bisabuelo, el último miembro de su familia que trabajó en el campo.

Francesc compró un terreno y una casa en mal estado y desde entonces la ha reconstruido con sus propios manos. Tiene un corral y un huerto y espera que algún día su casa sea totalmente autosuficiente. Ahora vive solo y alquila una habitación vacía a través de Airbnb. Son estos ingresos los que le permiten luchar por su sueño de una vida rural.

En su casa, los huéspedes de Francesc encuentran una atmósfera de paz y armonía. Para muchos de ellos, ¡es una oportunidad para coger vegetales o los huevos para sus comidas por primera vez! Y para Francesc, compartir su hogar es una experiencia enriquecedora -un modo de conectar con diferentes culturas y tener la oportunidad de conocer a viajeros de distintos perfiles que también comparten su filosofía de vida.